miércoles, 25 de noviembre de 2009

(10) CUENTOS INFANTILES


(2) "El Niño del Bosque Púrpura"


Era tanta la atracción que sentía por el misterio encerrado en el bosque que no dudaba en recorrerlo cada día como la primera vez, saltando y correteando hasta caer rendido
después de haber comido hasta hartarse, los jugozos frutos rojos que abundaban a orillas del arroyo. Todo a su alrededor sonaba familiar para Jonas, el pequeño niño del bosque púrpura, como canciones de cuna para una larga siesta, siendo interrumpida por los truenos y relámpagos despertando justo al anochecer.

Con sus cortos 6 años su valentía y audacia no fueron suficientes para alejar su miedo; acurrucado y tembloroso logró cobijarse
de la inesperada tormenta debajo de un matorral . Estaba muy lejos del cobertizo que en realidad era un enorme hueco en un árbol seco que lo protegía de la intemperie y de algunos peligros.
La historia no cuenta que pasó con sus padres pero si se sabe que de su cuello cuelga siempre una medalla, como única vestimenta, con un nombre grabado
JONAS.
La única familia que el niño conocía era una manada de lobos que lo adoptó como suyo. Ellos lo alimentaron desde que lo encontraron y le enseñaron a la perfección los secretos de la vida en la espesura del bosque, eludiendo los peligros aunque mas de una vez debía ser socorrido por Mamá Loba que siempre estaba alerta.

Hasta que una tarde, una caliente tarde del mes de diciembre un sorpresivo silencio invadió el bosque, las aves cesaron sus trinos y hasta el arroyo dejó de canturrear, las ardillas las garzas y las liebres corrían desesperadamente hacia el cobertizo donde detuv
ieron de repente su carrera justo frente a los lobos que al unísono y sin pausa aullaban paralizando el viento.
Inmóvil sobre las hojas secas yacía Mamá Loba, matriarca de la manada y protectora incondicional de Jonas quien arrodillado junto a ella lloraba desconsoladamente ante la impotencia de no poder hacer nada para volverla a la vida.

Dos horas antes de esta tragedia que cubrió de luto al bosque, Jonas nadaba y retozaba en el arroyo como lo hacía a diario, sin notar la presencia de un viejo puma hambriento, que agazapado detrás de unas piedras esperaba su oportunidad; cuando el pequeño salió del agua en busca de sus frutos preferidos para la merienda, el animal con su lento y sutil movimiento comenzó a deslizarse entre la maleza en dirección a su presa y justo cuando había encontrado el momento propic
io para hacerla suya, apareció Mamá Loba en escena, mostrándole al felino sus afilados colmillos, que no dudó en luchar por su alimento lanzándose de un gran salto sobre la loba, desgarrándole parte de su cuello quitándole así toda esperanza de triunfo en éste que sería su último combate.

El puma cesó su furia cuando la manada se hizo presente decidiendo con la ayuda de Jonas, que no salía de su estupor por los acontecimientos, arrastrar cuidadosamente a la loba hasta el cobertizo para poder llorar el luto como una verdadera familia
.
Después de tanto dolor y congoja acumulada, el pequeño volvió a caer rendido y a dormirse profundamente hasta la mañana; cuando despertó, la loba ya no estaba allí la manada ya se había enc
argado de ella como parte del ritual, mientras los lenguetazos de los más jóvenes le mostraban su afecto y compañía.

A pesar de todo lo vivido, el niño entendía que todo lo que aprendió un su corta e interesante vida de ese pequeño grupo de animales salvajes, había llegado la hora de ponerlo en práctica y sovrevivir en libertad como un Lobo Solitario
al abandonar el cobertizo para siempre.
Como por ejemplo usar la altura de los árboles para dormir seguro de las fieras hambrientas y descansar en los huecos de los árboles secos solamente en los días de lluvia, oler más de dos veces los frutos silvestres antes de comerlos para no arrepentirse mas tarde y tratar de
quedarse con la manada lo más que sea posible, ya que fue solamente de ella el único amor que Jonas "el niño del bosque púrpura", conoció.

Susana Scorpiniti

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(1) "GILDA"

Corría, corría y corría dejando atrás aquel prado amarillo intenso cubierto de girasoles, la caliente y temprana mañana se adueñó de los sueños de Gilda, la niña solitaria, quien acababa de mudarse a la pequeña casa de tejas azules al otro lado del río. Su Papá era carpintero y su Mamá, cuidaba de los girasoles que se podían divisar a la distancia.

Pequeña como era, el enorme corazón de Gilda y sus extrañas historias se hicieron conocidas en la región rápidamente, como así también, sus charlas con cada uno de los animales del lugar.

Pero había un secreto que Gilda guardaba celosamente y era el majestuoso poder de su mente que ella había descubierto desde hacía algún tiempo, notó que al reflejarse en sus enormes ojos verdes y sentir el calor de su presencia, los girasoles voltearan hacia ella. La primera vez que sucedió, el pequeño cuerpo de la niña quedó petrificado por el asombro pero igual logró comprobar que solamente al alejarse, muy lentamente las enormes flores volvían a girar regresando a su posición original. La curiosidad de Gilda, la hacía regresar cada mañana para jugar a las escondidas mientras era observada por las flores, deseando descubrir más de sus nuevas amigas. El verano llegaba a su fin y cada mañana, la niña contemplaba tristemente, como la belleza de las enormes flores se desvanecían a medida que los días transcurrían. Gilda desesperada, decidió compartir su gran secreto con la única persona que escuchaba sus historias atentamente hasta la última palabra, casi sin parpadear, era Soledad, su joven madre; quien después de escuchar su relato, tomando entre sus manos el rostro de la niña le dijo: Gilda, hijita mía, después de escucharte, entendí que yo soy la única persona en este momento que podría aliviar tu sufrimiento y no dudaré en hacerlo, ya verás.

Sin dejar pasar más tiempo, ese mismo día, Soledad sacó cuidadosamente de su jaula a la paloma blanca que tenían en el porch de la casa, regalo, especialmente para ella, del anciano que vivía anteriormente en esa casa, para que según él, la ayudara en algún momento difícil, que no estuviera en sus manos poder resolverlo, pero solo sería por única vez En aquel entonces, por el alboroto y la ansiedad de la nueva casa, Soledad no dio mayor importancia al regalo del anciano, y menos a sus palabras, solamente se limitó a observar la belleza, y el color blanco inmaculado del ave, pero hoy, la tristeza de su hija y el aleteo incesante de la paloma, le hicieron recordar las palabras del anciano y se le ocurrió una idea, convencida de que el momento del cual aquel hombre le había hablado había llegado.

A las 6 de la tarde, Soledad le pidió a su hija que la acompañara al campo de girasoles, Gilda se tomo de la mano derecha de su madre y observaba sorprendida a la paloma posada en la otra mano. Cuando llegaron al lugar, Soledad quedó atónita con la escena, los girasoles comenzaron a voltearse lentamente, y sus pétalos caídos se reflejaron en los ojos verdes de Gilda, como suplicándole, y en ese momento comenzó a producirse el milagro del cual hablaba el anciano, la paloma se acercó al girasol mas pequeño e indefenso. lo tomó suavemente entre sus patas y abriendo sus alas majestuosamente, volaron hacia el sol.

Por supuesto, Gilda, no entendía nada de lo que estaba viendo, pero Soledad, sí sabía del milagro y con palabras simples, se lo explico a su hija, que con los ojos como uvas, más grandes que nunca, escuchaba atentamente la respuesta de su madre.

Esa noche, Gilda se acostó temprano y después del beso de su Papá, esperaba ansiosa la llegada de su madre a la habitación para arroparla y charlar un ratito, pero cuando su madre entró, la pequeña ya estaba profundamente dormida, se sentó entonces a su lado y observando por la ventana del cuarto, vió volver a la paloma y mas allá en la lejanía del prado iluminado por la luna, la Hermosa Señora de quien tantas veces su hija le había hablado y que la acompañaba en casi todos su sueños, vino a despedirse, la adolescencia de Gilda está casi al llegar, el sendero hacia otra niñez la está esperando, porque los sueños serán otros y los perfumes serán otros y la música que la hará soñar será otra, porque la vida continúa; emocionada y abriendo sus manos, ¡vuela! murmuró Soledad, ¡vuela bien alto!, *, del otro lado del mundo está el verano más próximo, la tierra está caliente, los girasoles ardiendo y los sueños de los niños no pueden esperar.


Susana Scorpiniti






lunes, 23 de noviembre de 2009

(9) " El Candelarias"






75 años atrás, acaparaba todas las miradas por su distinción y elegancia, el contraste entre su clase y la de sus vecinas era notorio, el paso de los años enriqueció su abolengo, atesorando en su interior vivenvias y recuerdos mientras los demás iban cayendo como piezas de un gran dominó cumpliendo un destino irreversible.

En cada pueblo siempre hay algún conocedor de su historia y en este llamado " Remanso" tenía varios y todos ellos en sus escritos no dejan de mencionar por lo menos una vez el impecable "Candelarias", lugar donde forasteros y comerciantes dejaban fortunas increíbles en Mesas de Pocker alegrándose con música y señoritas para lograr que las apuestas prosperaran o para que el sabor del dinero perdido no fuera tan amargo, es por eso que las historias que se contaban eran de un pasado desbordante de alcohol, dinero y lujuria.

El frío se hacía sentir y el viento soplaba desde las altas cumbres pero la mañana del 2 de Julio de 1947, no se acobardó con el tiempo. Los vecinos con una extraña curiosidad se fueron acercando para ver con sus propios ojos, el inevitable final de aquellas paredes que habían galardonado tres cuartos de siglo del " Remanso".

No se menciona en ningún relato quienes fueron los últimos pasajeros que visitaron el histórico lugar de encuentro, quienes lo hayan hecho, recordarán con cierta pena y nostalgia aquella enorme estructura de dos pisos con frente color ocre deslucido y descascarado, balcones pequeños y celocías entreabiertas, con una placa de bronce a modo de presentación que decía "GRAN HOTEL CANDELARIAS".



domingo, 22 de noviembre de 2009

(8) Noche de lluvia y rosas



Yace en silencio negro y muy quieto en el opaco comedor de la casa de campo como esperando ansioso volver a sentir su corazón latir incesantemente como años atrás. Marcia Morel no escucha su lamento o no quiere escucharlo, sus80 años y sus manos ahora con torpes movimientos, le impiden deslizarse igual que palomas yendo y viniendo sobre el teclado.
Ya no volverá a vestirse de terciopelo negro, ya no volverá a usar su collar de perlas, ya no volverá a disfrutar de la gloria del glamour y los aplausos, lejos quedó el escenario imponente y mas lejos aún las luces incandescentes de las noches de Buenos Aires.
Ahora muy cerca del hogar, en la sala, una mecedora ocupa el lugar de honor siempre complacida de poder brindarle un merecido descanso a la dueña de casa, después de una caminata mañanera o después de podar las rosas o simplemente para gozar de un libro de poesías.
Corrían los días del mes de setiembre, era viernes y llovía torrencialmente, fue una noche diferente para Marcia quen al escuchar una ruidosa motocicleta acercándose a la casa, abrió la puerta rápidamente para recibir al viajero ya que no era muy común ver visitantes transitando los caminos de alrededor a tan altas horas. El joven bajó de la moto con un mapa en la mano, se acercó a la anciana y se presentó como Juan Luis, pidiendo ayuda para encontrar la carretera correcta hacia el pueblo más cercano y poder así cambiar la llanta de su moto.
Casi sin dudarlo la amable señora invitó a pasar al muchacho quien empapado y helado hasta los huesos, aceptó una taza de caldo caliente y algo de comer y así poder pensar una manera más inteligente de continuar su accidentado viaje.
Marcia se retiró a la cocina a calentar la cena, leagradaba tener compañía esa noche de tormenta; alistó la antigua vajilla guardada para días especiales pero había algo inusual mezclado entre ruidos de cubiertos, de copas y de platos tocándose entre sí; los oídos de la anciana no pudieron confundir el sonido de los acordes de esa melodía con que fue apludida en su último concierto.
Casi voló al comedor, allí estaba Juan Luis sentado al piano, consus manos jóvenes y fuertes, volviendo a la vida al viejo e inseparable amigo de Marcia, ella se acercó lentamenbte y apoyándose en el hombro derecho del muchacho, gozó como nunca moviéndo su cabeza de lado a lado marcando esos compases inolvidables.
Al finalizar Juan Luis tomó la mano de la anciana y la besó con un gesto de respeto y amor
Durante la cena, el joven contaba que cuando era niño, su madre, le hablaba mucho de Marcia Morel y su música y que hasta cumplir él 16 años, iba con ella a todos los conciertos, tomó clases de piano y ahora tenía un conjunto de rock pero en sus ratos libres o cuando estaba fuera de casa y melacólico se acompañaba con su piano y piezas de la gran concertista que coleccionó desde niño. Por eso, cuando entró esa noche en la casa, vió el piano y sobre él una foto de la famosa artista en la plenitud de su belleza y como sabía el porque de su retiro decidió sorprenderla
Desde entonces todos los 21 de cada mes, serán protagonista de esta historia, rosas blancas sobre el piano

sábado, 21 de noviembre de 2009

(7) "BELÉN" (espacio dedicado a alguien especial)



Belén,

La vida nos da sorpresas, buenos momentos y otros no tan buenos, pero hoy en este Día tan especial para vos, "28 de Noviembre de 2009" me siento inmensamente agradecida y honrada de poder ser parte de toda esta emoción.
Me gustaría poder expresar mis sentimientos y hablarte de lo feliz que me hace que me hayas elegido para compartir y estar juntas en este acontecimiento que seguramente nos sellará como Ahijada y Madrina,
La Felicidad no está en los años, meses, semanas ni siquiera en los días, solo la podemos encontrar en los momentos. Recuerda que Hoy es el Mañana de Ayer y que la Vida siempre tiene derecho a sorprendernos, así que aprende a vivir en el Presente sin ninguno de los traumas del Pasado, ni las expectativas del Futuro.


No debes tampoco olvidarte que creer en uno mismo, da buenos resultados y que cuanto mas te conozcas, mayor será tu ventaja con respecto a los demás.
Y antes de terminar esta cartita, deseo dedicarte esta poesía que escribí hace un tiempo, espero que te guste:

"Por si no lo sabes"


Siempre anduve por la vida

como ave silenciosa
Saboreando sin sabor

aunque pecara de ansiosa.

Siempre supe sonreír

Y llorar muy para dentro

Solo aquellos que están cerca

Comparten el sentimiento.


No estoy cerca de la envidia

ni tampoco del desden
Soy capaz de acompañarte

aunque no me quieras bien


Quizás no me quieras bien

porque tu no me conoces

platica un rato conmigo
y olvidarás tus reproches


Aunque supe sonreír
La palabra me faltaba

Por eso más de una vez

no logré ser recordada.

Después de tanto silencio
La ola me despertó
Grité desde donde estaba

Pero nadie me escuchó


Entonces grité más fuerte

Y un eco me contestó

Corazón te equivocaste

Hoy no hay tiempo para vos.

Esa es la clave me dije

El tiempo que nadie da

El tiempo de compañía
Que nadie quiere gastar


Por eso si sos mi amigo

Siéntete un afortunado

Para alegrías y penas
Hoy me quedaré a tu lado


Susi

(6) "El Ángel y El Tren"



Alguien comparó la vida con un viaje en tren, con sus estaciones, sus diferentes paisajes, distintos cielos y hasta distinto olor, nunca lograremos conocerlas todas, ya que ninguno de los pasajeros podrá realizar el viaje completo, descenderán en los andenes que han sido establecidos con anterioridad cuando sacaron el boleto.

Después del abordaje y sorpresivamente, el pito inconfundible del Tren anuncia el comienzo de la aventura; conoceremos cientos de personas con las que pasaremos la mayor parte de nuestro tiempo, algunas de ellas amables, otras tristes o gruñonas.
A medida que los minutos corren más pasajeros van ascendiendo pidiendo participar de la aventura y aunque hay muchos asientos pero no alcanzarán para todos por eso más de una vez debemos ceder el nuestro.
Entablamos conversasión sabia con algun personaje que se nos siente al lado y con solo preguntarnos la hora sabremos que la soledad de cada uno es parecida y que las compañías son privilegios que debemos atesorar y como lo que vale es la experiencia debemos agradecer lo mucho o lo poco que esos seres han aportado a nuestras vidas.
No podemos olvidarnos de las ventanillas, son parte indispensable de este tren, desde allí observamos los grises nubarrones a lo lejos a veces también el sol nos sorprende, así es como vamos subiendo o bajando los vidrios cuando llega la lluvia o cuando sopla fuerte el viento o cuando el intenso granizo nos azota pretendiendo arruinar un día en nuestras vidas.

A medida que el tren va atravesando la llanura, nos sentimos confiados ya pasamos unas cuantas estaciones y el andar del tren se hace mas lento, este es el momento de tomar asiento frente a una de las ventanas y disfrutar del paisaje en todo su esplendor. El invierno subió en la estación anterior sin pedir permiso y pronto visitará los camarotes dequienes olvidaron ponerle cerrojo para advertirles que la estación cuyo nombre está en su boleto está próxima y que aunque deseen quedarse a seguir participando de las conversaciones del resto, no podrán hacerlo.
Las Luces de las Estaciones que cada uno espera se ven desde las ventanillas y cuando el Tren detenga su marcha, descenderemos justo a tiempo donde El Ängel con su mano extendida nos estará esperando.

(5) "Chocolate con Galletas"



Mario golpeó la puerta de la casa de Gabriel como lo hacía cada día. Ambos gustban de corretear en bicicleta aprovechando las vacaciones. Los amigos eran inseparables, Mario vivía con su Papá en una casa vecina. Enzo era un hombre joven apuesto, ingeniero agrónomo que además de su tranajo, cocinaba y dedicaba tiempo a su hijo, tratando compensar con su dedicación y amor la falta de su Madre, muerta 2 años antes. Mario la extrañaba mucho pero desde su inocencia lo que más le importaba era aliviar la enorme soledad que intuía en el corazón de su padre.
Una noche saliendo del cine del pueblo padre e hijo caminaban por una de las veredas angostas, bordeadas de arbolitos cuidados cuando una mujer rubia de faldas cortas, tacones altos y cabello al viento, los cruzó en sentido contrario El niño notó que su padre había quedado prendado con los ojos azules de la llamativa muchacha. Inmediatamente pensó que esa podría ser la mujer con la que su padre deseara pasar el resto de su vida y maquinó que con la ayuda de Gabriel la buscaría y los haría conocer.
A la tarde siguiente, luego de contarle el plan a su amigo, recorrieron el pueblo con la esperanza de encontrarla. después de caminar mucho, cansados y sedientos, entraron a la heladería ubicada en una de las esquinas mas populares del lugar. De repente la mujer buscada entró al local Los niños quedaron atónitos olvidámdese de los helados. Los demás clientes miraban encantados los meneos de la muchacha quien muy descaradamente sonreía complacida mientras bajaba los tres escalones de acceso. Los chicos salieron tras ella decidiendo seguirla. Agazapándose detrás de los árboles y de los autos estacionados, llegaron a un extraño bar con techo de paja y luces coloradas en las afueras del pueblo.Observaron asombradas que ella entraba al lugar.

El sol se estaba poniendo pero eso no los detuvo; era tanta la necesidad de hablar con la hermosa mujer que decidieron espiar por una ventana. A través del vidrio vieron que una acalorada discusión se estaba llevando a cabo entre la rubia y un joven. Con lo poco que pudieron escuchar y comprender, supieron que era por un dinero que el muchacho no le había pagado. Enseguida fue expulsado violentamente del cuarto por dos hombres grandotes. Los amigos se miraron y sin decir palabra empezaron a hurguetear en sus bolsillos y a juntar el escaso dinero que traían entendiendo que en caso contrario ella no los escucharía.

Los chicos sabían instintivamente que ese era un lugar para adultos y que ellos no serían bien recibidos por la gente del bar, así que en un descuido del hombre que estaba paseándose por la puerta, subieron rápido los cuatro escalones que los separaba del hall de entrada y se dirigieron a la primera puerta rosada con picaporte dorado y felpudo rojo. Suspiraron profundamente, golpearon y esperaron. La puerta se abrio y la rubia sorprendida, cerró rápidamente su desabillé de rso blanco ocultando su esbeltez.
La confusión de los niños le hizo gracia, pensando en el motivo que lo llevaba a ella, Gabriel mas sereno, con un gesto de su cabeza señaló el interior de la habitación, ella los hizo pasa y les indicó que se sentaran en los silloncitos, convidándolos con jugo de naranja.
Mario sacó el dinero de su bolsillo mostrándoselo a la muchacha mientras le relataba la historia de la soledad de su Papá, del encuentro y del interés de este por ella. La rubia no sabía como podían estar ligadas la historia de Mario y su Padre con la de ella hasta que el niño atropellándose con sus propias palabras le reveló sus pretensiones. La chica decidió tomar en serio sus palabras, pidiéndole mas detalles al respecto para saber que esperaba de ella. Después del extenso relato se hizo un largo silencio. Mario expectante esperaba la respuesta, consideraba que despues de haberse despojado de sus ahorros y de los de su amigo, era justo que además de ser escuchado, obtener una respuesta.
Mariela en ningún momento pretendió quedarse con el dinero de los niños así que se los devolvió y le propuso ir el domingo al mediodía a conocer a su padre. Los chicos después de agradecerle efusivamente volvieron a sus casas donde debieron soportar la reprimenda de sus padres, debido a lo avanzado de la hora.
El domingo por la mañana, Mario se levantó temprano, ayudó con el resto de las tareas arregló su cuarto, se bañó, se perfumó y le pidió a su padre que hiciera lo mismo ya que antes del almuerzo le daría una sorpresa, Enzo, sonriendo le siguió la corriente sin creer en realidad en lo que su hijo decía.
A la una de la tarde sonó el timbre y al abrir Enzo reconoció a la muchacha, que había visto aquella noche, sin olvidarla, mostrándose muy confundido. Mariela con su desparpajo fue quien salvó la situación con humor y se invitó a pasar aclarando que había venido a visitar a su amigo Mario, saludó al niño con afecto y gracias a su naturalidad, al poco rato, ya charlaban los tres como viejos conocidos.
Después de esa primera visita, la pareja comenzó a verse más seguido, al principio con cierta timidea y después como si se conocieran de toda la vida.
Cuando Mario los escucho a hablando de la casualidad de aquella primera noche en que se cruzaron, sonrió pensando que no todo en la vida es fruto del destino.

(4) " Mensajero"



El enorme y oscuro portal de la noche intimida a todos los inquilinos del jardín. Una tenue luz anuncia la llegada del mensajero, tropezando y pretendiendo escapar del horizonte, emprende su caminata larga y sin pausa. Ya se va acercando, no podrá detenerse ni tampoco apresurarse, su resplandor ilumina y entibia las lágrimas esparcidas sobre las pequeñas hojas de la rosa mosqueta, las aves murmuran y aletean, los árboles bostezan disfrutando del estallido en los cristales de los rayos del sol en las ventanas, despertando y alborotando a todos los amantes de la vida.
Un nuevo día llega para hacer su conocido intercambio, el sabe que es único y así muestra su soberbia y su altanera presencia. También es cierto que así como llegó se erá irremediablemente asegurándose de ser recordado de la misma manera como ha sobrevivido. Pero antes que el portal de la noche vuelva a abrirse, las aves habrán hecho su parte, las flores habrán hecho la suya ¿y nosotros?... no se molestará en detener su marcha por nosotros. Cuando el mañana venga este día se habrá ido para siempre y vendrán otros, con un nombre distinto, con una luz también distinta, aunque seguramente querrá ser recordado más de una vez por lo bueno o lo malo que ha quedado en su lugar: como un sendero árido donde alguien sembró piedras o por la sonrisa de rosas mosquetas perfumando algún jardín
.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

(3) "2 Mujeres"




E
l viejo barrio de Boedo con sus adoquines desparejos, sus callejones desniveladosm sus casones y hasta algún conventillo, fueron testigos de la vida y obra de 2 mujeres, hermanas, unidas por la soledad y por la dedicación al resto de la familia especialmente a sus sobrinos, a medida que fueron llegando de a uno a la vez. No por poco, Las Tias como se las llamaban, fueron galardonadas como Institución Familiar por todos los que la conocieron tenían otras 2 hermanas con familia propia,casa propia y problemas propios, pero eso será material para una próxima historia.

Después de la muerte de su madre quedaron solas en la gran casa con su Papá a quien atendían con todos los detalles tal cual como ellas mismas habían sido educadas. Josefina era la mayor de caracter fuerte y mandón, quedando a cargo por decirlo de algún modo y Zulema, menor que la primera complaciente y sumisa, acataba las indicaciones como necesitando siempre ser dirigida por su hermana, claro que con esas cuentiones del que manda y el que obedece, de tanto en tanto se creaba algún conflicto.
La casa donde vivían era muy grande, al entrar se erguía una escalera de mármol blanco, con jardín a la ezquierde forrado de hiedra y a continuación un patio sombreado con una parra gigentesca orgullo de Papá


Josefina cosía desde su casa para una tienda importante allá por los años 50 profeción que le había sido legada por su madre y que siguió utilizando como hobby por el resto de su vida vistiendo como princesas a todas su sobrinas. También había tiempo para la cocina, otro entretenimiento para Josefina quien no escatimaba en gastos a la hora de comprar los ingredientes, ya que su esmero y dedicación en cada reunión que organizaba la obligaba a la preparación de platos variados de acuerdo al gusto de cada uno de los comensales.

Asimismo, Zulema no se quedaba atrás cuando le llegaba el turno de hacer su parte, las entregas a tiempo en la tienda y las cobranzas pertinentes, el aseo dela casa y los mandados diarios, tambien eran tareas de Zulema que siempre realizaba con humor y una sonrisa, aunque la plancha era su hobby, el tratamiento que le daba a la ropa sorprendía, em plena época de plncha a vapor ella humedecía y almidonaba los cuellos de las camisas de su padre y las orillas de las sábanas y fundas que todavían quedaban del ajuar de sus Padres y al terminar ubicaba todo en el ropero, dejando los estantes geométricamente prolijo como si un artista los hubiera pintado.
A pesar de tanto trabajo todavía alcanzaba el tiempo para arreglarse, perfumarse y salir a visitar al resto de la familia que vivían desparrmados por toda la ciudad, para los cumpleaños y porque no cuando se enteraban de alguna gripe complicada
Todo pasaba durante el año más o menos de esta manera hasta que llegaba Diciembre y Navidad el mes de la locura. Durante los primeros días la estructura familiar iba subiendo de tono, ansiedad, ideas, planificación, regalos. Las 2 hermanas ponían manos a la obra y nadie debía preocuparse ya que todo iba a estar resuelto a tiempo, Las Tias se ocuparían.
Mientras todo este ruido ocurría, Zulema, corazón de oro, soñaba y se emocionaba con todos los preparativos, se encargaba de conseguir adornos nuevos para el Árbol y por último regalos para cada uno alrededor, dándole su toque personal mejor que cualquiera de sus sobrinos.
Más tarde se encargaría de alistar la mantelería que siempre era blanca y la vajilla que se usaría para la ocasión mientras horneaba el popular e infaltable Flan de Coco.
24 de Diciembre Josefina se abría encargado de la cena para las 30 personas que la honrarían esa noche sentándose a su mesa La familia va llegando, el cristal de las copas brillaba desde la entrada, habían sido repasadas por Zulema un rato antes, ella misma va recibiendo a cada uno indicándole su lugar en la mesa qwe también había sido digitado con anterioridad ya que en esta familia como en tantas otras siempre había alguien en desacuerdo con el vecino que le tocó en suerte y entre charlas y risas la Medianoche llegó justo a tiempo.

El Brindis de Navidad era para estas 2 Hermanas y el resto de su familia un año más para celebrar como si fuera el último. Y por h"aber dejado su Legado todos las recordarán como Las Tías "Institución Familiar".

lunes, 16 de noviembre de 2009

(2) " Lourdes y la riqueza de su vida"



El espeso bosque esperaba expectante, a veces muy quieto y de repente furiosamente agitaba sus ramas para contarle que seguía vivo, como nunca vivo para Lourdes, cuyas manos lo habían creado provovando que cada árbol bailara su propia danza al compás del viento imaginario que soplaba desde su corazón.
El sueño de Lourdes era crear un "Bosque Encamtado" donde su Padre pudiera descansar después de sus largas caminatas; su padre había dejado el mundo de los vivos hacía algunos meses.
La idea de crear lugares era uno de sus dones y no lo desperdiciaba, desde que descubrió la gran riqueza de la vida en los colores, nunca cesó de viajar, disfrutando en cada excursión del placer que da el silencio.
El cuadro se mostraba imponente, a medida que majestuosos árboles y pequeños arbustos desplegaban en su ir y venir, el color de la esperanza, escuchándolos canturrear a través de la tela.
Era pura Primavera aunque su Padre murió en Otoño, cuenta la leyenda que antes de internarse en el bosque para siempre, recorrió extensos prados cubiertos de margaritas, de rosas y tulipanes, montañas ríos arroyos y mares, no iba solo, jamás solo, el águila que lo acompañó toda su vida, tambien sacó boleto, el mismo águila que le mostró la luz cuando atravesaba por túneles oscuros, enamorándolo del azul del cielo y del calor irresistible del sol.
Después de tanto recorrer, parecía que el momento había llegado, Lourdes se estremeció al darse cuenta que su obra ya estaba terminada y podría encontrarse con su Padre en cualquier rincón de su "Bosque encantado", donde habría flores, pájaros y mariposas.
El águila partió dejando al pasajero en lugar seguro, él conocía el final de la historia, Lourdes y su Papá, lograrían encontrarse bajo la sombra de algún árbol, elegido por los dos para juntos descubrir el verdadero color de la esperanza.

sábado, 14 de noviembre de 2009

(1) "Introducción"




Mi especial agradecimiento a la Sra. Ana María Linera, coordinadora del Taller Literario "La Escritura como Bálsamo del Alma", responsable del placer que he encontrado en las palabras.