domingo, 24 de enero de 2010

(11) "De ésto no se habla"


Solamente 15 años, guardapolvo blanco, medias tres cuartos azules, inocencia en su mirada, nueva escuela. Todo era nuevo para Lucía. El primer día al nomás llegar, se ubicó en la fila donde le indicaron antes de entrar al aula.

De repente un hombre alto, delgado, calvo y con lentes se apareció en al gran patio, era el Sr. Poltein, rector del colegio desde hacía 10 años. En medio de las 500 alumnas y dando una recorrida veloz sus ojos como los de un águila se detuvieron al descubrir un nuevo rostro el de Lucía Falcone, se acercó y le preguntó su nombre, la adolescente sintió que sus piernas temblaban y que sus mejillas se encendían, el aire le faltaba y aunque el momento había pasado, un sabor amargo quedó por el resto del día en lsu boca, entre niña y mujer, era menuda, pecosa, de pelo rubio y muy largo, tímida.

Llegó a la casa esa tarde, su madre la esperaba para el almuerzo con su comida preferida por ser el primer día de clase pero ella no deseaba festejar, solo quería olvidar, olvidarse de esa mañana que fuera de ser impecable, arruinó su debut en la escuela.

Pasaron varios días hasta que a las 7 hs, horario casi exacto en que el colectivo 71 arriva a la parada más cercana al colegio secundario, descendían aproximadamente 20 adolescentes de distintas edades y entre ellas Lucía, luciendo como muchas de sus compañeras, su largo pelo al viento caminando juntas por la misma vereda que las llevarían justo a la puerta de la escuela.

El ruido de un auto viejo se acercaba lentamente y de repente se detuvo, enfurecido el Sr. Poltein desciende y se para frente al grupo, pero ante el asombro de las demás solamente se dirigió a Lucía y a los gritos le dijo : Srta. Lucía ¿Por qué no tiene el pelo atado como manda el reglamento?, Lucía volvió a sentir sus piernas tambaleantes y sus mejillas encendidas, pero esta vez no pudo articular palabra alguna, solo se escuchaba la vos ronca y fuerte del gran hombre que gritaba, ¡Camine inmediatamente hacia el colegio, que ya hablaremos mas tarde¡ ella siguió las instrucciones como el rector se lo había ordenado El Sr. Poltein, tenía otro cargo en la escuela, era profesor de Física y Lucía no era muy buena para tantas fórmulas ni el profesor era bueno para enseñar en clase ya que la constante mirada hacia ella solo lograba avergonzarla, por la tanto, las únicas notas que recibía eran ceros, ceros y más ceros; la frustada Lucía Falcone no podía escribir ni su nombre en la hoja de prueba siempre la entregaba completamente en blanco. Los hechos se seguían sucediendo 2 ó3 veces por semana y la joven estudiante con sus nervios al límite se sentía imposibilitada de coordinar y poder entender los motivos que este hombre con una tan seria envestidura de dirigiera a ella de manera tan agresiva e irracional .

Uno de tantos días de mucho sol, decidió caminar hasta su casa y cuando faltaban 4 cuadras para llegar, escucha el inconfundible ruido de aquel auto viejo que tanto la atormentaba, eran las 2 de la tarde, invierno , las calles angostas estaban desiertas y los negocios cerrados, no había donde esconderse, el terror la estaba invadiendo y no podía pensar, el ruido cada vez mas cerca y ninguna puerta abierta, ya no caminaba, corría desesperadamente tratando de acortar las 2 cuadras restantes , detrás de ella el vehículo a unos metros de distancia como pretendiendo quebrar el espíritu de la vulnerable adolescente. Como pudo, trastabillando y tropezando en las baldosas flojas Lucía alcanzó el umbral de su casa, el auto se detuvo al mismo tiempo y mientras el misterioso rector, sonreía de manera sarcástica desde adentro, el timbre sonaba desesperadamente en la casa de los Falcone y la vos protectora que ella esperaba escuchar sonó muy fuerte a través del portero, hasta que la puerta se abrió aliviando su ahogado llanto. El desubicado rector, después de haber gozado quien sabe que cosa en su mente alejada de la realidad, aceleró perdiéndose por las calles del barrio. Durante algún tiempo Lucía bloquió en su mente los fortuitos episodios, no quería comprender el porque de sus malos ratos en la escuela, su Madre si lo comprendió perfectamente. Por eso se aseguró personalmente y sin volver a tocar el tema con su hija que el misterioso Sr, Poltein. jamás volviera a cruzarse en su camino.


Susana Scorpiniti

(07/11/09)

No hay comentarios:

Publicar un comentario