sábado, 6 de febrero de 2010

(21) "La novia en el espejo"






Mientras termina con los últimos retoques del vestido junto a Rosalba y Agustina, sus dos amigas, Paulina ríe y disfruta asomándose a cada rato a la ventana del primer piso que da al jardín. Al observar el enorme parque que rodea la mansión alquilada para la boda, se regocija viendo que todo estaba listo.

Se puede ver a pleno sol una cantidad importantes de mesas con manteles blancos. tapetes rosados y ramilletes de flores recién cortadas que perfuman el ambiente de este día tan especial. Las sillas que también tienen sus detalles, vestidas de blanco con las mismas flores de las mesas en la parte de atrás del respaldo.

Casi al final del parque contra la ligustrina se dispuso la arcada para la ceremonia religiosa como la novia soñó alguna vez, sillas plegables y en el centro, la alfombra para caminar hacia el altar.

A la izquierda del predio y opuesta al sol, la larga mesa donde se ubicarán los novios y los familiares mas cercanos. Con torta de bodas , regalo de la madrina a quien Paulina admira.

Los invitados van llegando, conversan y saludan, contentos de encontrarse después de largo tiempo. Algunos miembros de la familia vienen desde muy lejos y solo se ven en esta clase de eventos. El Padre Carmelo esta ya presente. También el fotógrafo y los músicos; solo queda esperar un rato más y todo empieza tal cual como se había planeado.

Paulina, sigue en su cuarto sin despegarse del espejo al lado de sus amigas tratando de relajarse después del ajetreo de los últimos días, el tocado ya esta colocado, el maquillaje terminado y por último toma en sus manos las orquídeas frescas que acababan de traer de la florería.

El ring inesperado del teléfono la sorprende, Paulina levanta el tubo rápidamente_ ¡Hola! _¡Si, soy yo, quien habla? _Si, que pasó?, queda escuchando unos segundos mas. Sus amigas observan con estupor como el teléfono se deslizaba por su mano y su cuerpo se desploma . Rosalba se lanza sobre Paulina sacudiéndola varias veces para que vuelva en sí, sin éxito, mientras Agustina toma es teléfono y habla con la persona que está al otro lado de la línea.

La voz le dice que Aldo, el novio a quien todos estan esperando, nunca llegará a la boda. El auto en el que viajaba quedó destrozado al chocar de frente contra un camión a veinte minutos del lugar. El frágil corazón de Paulina que se apaga para siempre sobre la pureza de su vestido de novia.


Pasa un tiempo prudencial hasta que el dueño de la mansión decida alquilarla nuevamente. Llega una pareja a visitar el lugar y averiguar presupuesto. Al comenzar la recorrida y entrar la muchacha a la habitación destinada a la novia, le llama la atención un gran espejo ubicado en un rincón del cuarto. Al pararse enfrente queda paralizada por la sorpresa y el susto. Una mujer rubia con un velo de novia que le cubre el rostro se refleja en él. La muchacha vuela escaleras abajo y toma la mano de su novio le pide alejarse del lugar lo más rápido posible. En dos ocasiones más el propietario trata de alquilar el predio pero es inútil ya que al entrar al cuarto del primer piso, las muchachas se llevaban la sorpresa de una novia reflejada en el espejo.

Al fallecer el dueño, años más tarde, la propiedad queda abandonada. Muchos dicen ver al mediodía, a la hora del accidente, una ventana del primer piso con las cortinas abiertas y una novia asomada a ella.


Susana Scorpiniti (06/02/2010)


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