Hoy hace tres años que el Ruso, mi Papá, partió. Simplemente lo hizo un martes veintinueve de Mayo subiéndose a un tren hacia la Eternidad, dejando como legado a sus amigos y vecinos, el recuerdo de su carácter alegre, su sonrisa franca y su amor a la vida.
Sus ojos fueron testigos del progreso de su barrio, Parque Chas, dedicándose con orgullo a vestir sus calles con artesanales rejas, puertas y balcones.
Su mayor deseo fue forjar el futuro para su familia. Todo lo hizo con esmero y la dignidad propia de un hombre convencido que su futuro dependería solamente de su propio esfuerzo y así fue que lo logró.
Susana Scorpiniti
(29 /05/2010)
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